Tanto los árboles muertos en pie, como los troncos caídos son un componente estructural fundamental para muchas especies, en especial dentro de los bosques antigüos del sur del país.

Varios estudios indican que las aves dependen de estos elementos estructurales, en particular las que ocupan cavidades. Los árboles muertos en pie, al tener una madera más blanda y en descomposición, les permiten construir su refugio y obtener alimentos más fácilmente.

Por ejemplo, el carpintero gigante (Campephilus magellanicus), cada primavera busca un árbol muerto en pie para construir una cavidad para sus nidos. Esta cavidad, al año siguiente, quedará disponible para que otras especies de aves: como el chercán (Troglodytes musculus) o el concón (Strix rufipes), puedan albergar a sus polluelos.

Además, los árboles muertos en pie pueden proporcionar perchas para la caza o espacio para el comportamiento inactivo (incluyendo el descanso, el acicalamiento y el asoleamiento), actividades esenciales para aves y mamíferos.

Por otro lado, los troncos caídos son verdaderos puentes naturales dentro del bosque. En Reñihué hemos documentado por más de dos años como la güiña (Leopardus guigna), un pequeño felino nativo, usa estos puentes naturales para cruzar ríos, conectando así sus poblaciones.

Por supuesto que no somos los primeros en darnos cuenta de esto, de hecho la palabra cuicui, en mapudungun, significa: “puente formado de un árbol caído que permite unir ambos lados de un río”. En los bosques antigüos de Reñihué los cuicui son transitados por muchísimas especies ¿Cuántas puedes reconocer en el vídeo?

A pesar de su importancia, en muchas regiones del mundo, la explotación humana de los bosques antiguos ha alterado profundamente la estructura de los bosques, afectando a las poblaciones de muchas especies que dependen de estos elementos.

Si bien la tala selectiva y la simplificación del bosque es un método aceptado en la mayoría de las prácticas forestales e incluso es promovido por CONAF. Como Fundación recomendamos limitar estas prácticas, ya que si se generalizan, probablemente conducirán a una fuerte disminución de la riqueza y abundancia de especies de aves, junto con reducir la conectividad dentro del bosque.

Te invitamos a conocer y apreciar estos maravillosos árboles y su relación con las especies, ya que son fundamentales para la conservación de los bosques templados chilenos.

Autora: Belén Gallardo, coordinadora de comunicaciones Fundación Reñihué
Fotografías: Eduardo Minte, director ejecutivo Fundación Reñihué

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